jueves, 7 de agosto de 2008

El Conejito Pequeño

Había una vez un conejito que se llamaba Tuti.
Tuti era muy pequeño y un día salió a pasear por el bosque con su mamá Flor, como era tan chiquito, se perdió.

Tuti caminó, caminó y de repente se encontró con un tigre con cara de bueno que le dijo:
- Hola conejito! ¿Qué te pasa, no querés ser mi amigo?
- Estoy con miedo porque me perdí y no encuentro a mi mamá. Buah, buah le dijo llorando el conejito.
- Te voy a ayudar y acompañar, no te preocupes, vamos a encontrar a tu mamá.
- Súbete a mi lomo que yo te llevo le dijo el tigre.

Tuti de un saltito subió y se fueron caminando. En ese momento el tigre le pregunto:
- ¿Cómo te llamas?
- Yo soy Tuti y vos?
- Yo me llamo Juan Manuel, ¿querés que seamos amigos?
- Si, dale, dale. Y así siguieron su viaje.

Llegaron a una laguna, tomaron agua y de repente apareció un hada que le regaló un corazón al conejito y le dijo:
- Este corazón es para que cuando encuentres a tu mamá se lo regales. Yo soy el Hada Madriana. Buen Viaje!.

Caminaron hasta la noche, aparecieron las estrellas, la luna, grillos y se escuchó un aullido:
- Auuuuuu. Aparecieron 5 lobos con caras de malvados. Los empezaron a correr y el tigre los asustó con un rugido.
-Grrrrrrrrrrrr.... y los lobos se fueron con las orejas caídas.
Es noche durmieron en el pasto, se hicieron una casita con ramas, hojas y barro.

Cuando apareció el sol, siguieron su largo camino hasta que, de repente, se encontraron con un cazador de tigres y ellos salieron corriendo asustados.
El más asustado era Juan Manuel.

Y al final se chocaron con la mamá coneja que se puso muy feliz cuando vió a su hijo sanito y con un corazón en la mano.
- Gracias amigo tigre, vuelve cuando quieras, porque ahora que me ayudaste tanto somos grandes amigos, le dijo Tuti a Juan Manuel mientras le daba un fuerte abrazo.
- Que te parece Tuti si le regalamos el corazón a tu nuevo amigo, dijo la mamá coneja.
- Si, bravo, vivan los amigos !.
Y colorín colorado, este cuento ha terminado.


Jardín - Sección 5 años

miércoles, 6 de agosto de 2008

El Hombre del Campo

Había una vez un hombre llamado Ramón que tenía un campo lleno de colores. Los niños iban a visitarlo siempre y le preguntaban: ¿cómo hace para tener colores en toda su casa y en su tierra?.
El hombre les respondió: porque yo tengo algo muy pero muy importante que es mi felicidad, eso hace que todo brille en donde yo vivo.
A Ramón le gustó mucho que le peguntaran, porque nunca habían averiguado como hacía, cómo era posible este lugar multicolor que no existía en ningún otro lado.

Pasaron 2 semanas y de repente comenzó a llover chocolate; por supuesto empezó a manchar y a quedar todo marrón oscuro y claro.
En la ciudad “Maestrín Colores” también llovió chocolate.
Nadie jamás supo por qué pasó esto, pero así fue…
El hombre decidió pedir ayuda porque había perdido toda la alegría de su campo.
Vino la abuela Mercedes, una viejita a la que todos querían; Ramón y los chicos le dijeron:
Abú, Abú... ¡ayúdenos,!
La abuela respondió:
- Déjame pedir colaboración a más personas.
Bueno está bien, yo por mi parte voy a llamar a Juan y a Guadalupe.
Vinieron enseguida, pero Ramón continuaba muy triste…
Guadalupe y la abuela que era muy sabia pensaron: tiene que haber una forma de resolverlo y todos se pusieron a reflexionar, ¡el secreto tiene que ser recuperar la felicidad!
Pasaron los días hasta que entre todos se dieron cuenta que regalando chocolate a los chicos del mundo podría alegrarlos y vivir lo bueno que es compartir la felicidad.
Así el lugar recuperó su brillo, ¡y cada vez es mayor! porque son más las personas contentas que hay en ese lugar.
Florencia Tapia - 6º Grado - (cuento)