martes, 25 de noviembre de 2008

Sueño entre amigas

Era un viernes como todos, ese 12 de diciembre de 2030; la gente andaba en motocicletas sin ruedas y sin asientos (en las cuales había que ir parado) esas motos tecnológicas se llamaban Janus Chaux , en ellas recorrían rápidamente la ciudad miles de personas; todas apuradas, cada cual pensando en sus cosas, ninguna que se detuviera a mirar siquiera a su alrededor.

Nosotras también estábamos ocupadas en lo nuestro, somos cuatro amigas llamadas: Pau, Flor, Vale y Mica que paseábamos todos los días en patinetas voladoras con caño de escape, bellísimas, último modelo, con una novísima tecnología en luminosos colores…

Aquel día mientras hacíamos nuestra recorrida habitual, encontramos una caja de zapatos; estaba aboyada y desgastada y en su tapa decía: “Cuidado al abrir”.

Nosotras la destapamos con suma precaución y vimos que en su interior había cuatro brazaletes de vidrio, con un dije dentro; junto a ellos un mensaje que indicaba: “a la noche pónganse las pulseras las cuatro al mismo tiempo, duerman con ellas y verán la magia que existe en este universo”.

Tenemos que llevarnos las pulseras –expresó Vale-.

No, no sabemos si es mentira- murmuró Flor-.

Si llevémoslas, dale, sí dale!!! –exclamó Paula-.

Sí, no seas mala-dijo Mica-.

Bueno, pero no hay que inquietar ni hacer bochinche; vamos a dormir a mi casa ¿si? -cuchicheó Flor-

-¡Sii dale! – dijimos todas.

Esa misma noche, vimos una peli muy larga, a la mitad de ella nos acordamos de las pulseras, entonces…

-dale pongámonos los brazaletes- sugirió Paula

Todas nos las colocamos y de tanto reír, y hablar y hablar y hablar nos quedamos dormidas sobre la alfombra del living.

Cuando estábamos más o menos en el cuarto sueño, nuestras mentes empezaron su viaje…

Las ensoñaciones trataban de nosotras mismas…

Nos encontramos en un pasillo laaaaaargoo, donde había habitaciones que tenían distintos nombres, nosotras que estábamos muy distraídas empezamos a caminar y a su vez charlar; en el fondo del pasillo había puertas, entramos y empezamos a ver que todas éramos modelos súper famosas y productoras de cine…

¡Todo era maravilloso! ¡Todos nos adoraban!

¡hasta que! Mica se despertó y nos despertó, y estuvimos comentando sobre nuestros sueños y llegamos a la conclusión de que todas habíamos soñado lo mismo, y Flor también se dio cuenta de que el dije hacía ese efecto…

Nunca pensamos que cosas como esas existían!!!.Gritamos a una sola voz

A la mañana Analía, la mamá de Flor, nos despertó para el desayuno, y le contamos lo sucedido, pero ella no nos creyó nada, pero eso no nos extrañó porque a la gente grande le cuesta creer en esas cosas.

Estábamos tan ansiosas de ver qué sucedía que nos parecía que teníamos un sueño enorme; tuvimos que convencer a nuestros padres para poder nuevamente dormir las cuatro amigas juntas…

Y así fue, vueltas y vueltas en la cama, nos adormecíamos y nuevamente nos despertamos, hasta que finalmente el cansancio nos venció…

A la mañana siguiente la sorpresa nos empalideció: las tres habíamos tenido un sueño hermoso, igual, igualito, pero ya no se trataba de nuestras vidas sino la de todos los habitantes de la ciudad…

Nuestra comunidad había cambiado; sí, ahora las pulseras no sólo brindaban fama y moda, sino que nos ayudaban a ser mejores amigos, a ser más amables y a pensar en los demás… la ciudad se convertía por fin, en un lugar digno de ser vivido donde todos teníamos tiempo para compartir y una sonrisa para regalar.

Todavía asombradas salimos a la calle a andar en patinetas, y en la vereda encontramos otra caja de chinelas, con un nuevo mensaje; adentro contenía una flor de rosa… qué misterio!

Luego Florencia dijo: vamos al rosal, y así lo hicimos con el corazón latiéndonos fuerte … ahí encontramos otra caja que contenía una hoja de papel, entonces fuimos a la librería del frente de mi casa, ahí encontramos otra mas y en ella había escrito un mensaje… En él se leía:

“¡bien hecho!” “creyeron en la magia!, hicieron posibles los misterios que abarcan estas pulseras, ahora quítenselas y pónganlas en la caja y déjenlas en el mismo lugar para que alguien también pueda hacer realidad sus sueños”.

El tiempo pasó y casi no nos acordábamos de aquel día, hasta que al cabo de 9 años nuestro sueño de ser super estrellas de repente se hizo realidad, y la ciudad, ahí sí que vimos un gran cambio, se convirtió en ese lugar magnífico que soñamos y que todos los habitantes querían… Y nosotras? continuamos siendo amigas inseparables aunque ya no demos paseos en patinetas multicolores.



Micaela Magnano - Florencia Tapia - Paula Delgado - Valentina Dalmasso - 6º Grado - (cuento)


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